sábado, 18 de octubre de 2008

Salvaje ámbar


Como lumbre,
el ámbar
en hojarasca dormida
y la ráfaga en que pinta bravío
cirios derramando cera
en la piel sumisa.

el ámbar, como un mundo
que salvaje muerde
su silueta,
brutal

El ámbar
que graniza un día cenizo
y nada cubre...

lunes, 13 de octubre de 2008

Sueños ácidos


el aUra en AcuaRio,
como músIca derraMando brumOSa
aberRantes claves
infiniTas imáGenes
eN las líneas dEl mar:
baJos ácidos
florEciendo cUal verBos,
perturbAdores meTales
lloViendo.

el humo de lAs serpienteS dice que
no suEñes más,

no duErmaS más.

domingo, 12 de octubre de 2008

El verbo pálido


Isis,
sin otro aire que respirar
sino el fragor
del hierro tornándose frágil.

Isis,
de crystal
su poesía sumergida,
ácida flor de entre el hielo
en cressendo.

(Verbos pálidos reinan,
buscan...)

Isis es una orilla donde todo termina...

A big, white hole


Soñemos en amarillo
y blanco frenético
con el pequeño quijote
del ala herida.

(de púrpura el abismo perfecto)

(y de secreto se visten los corales,
esperando despertar)

Soñemos el paisaje extraño,
desde el aliento que evita
el ala herida.

el pequeño quijote estará cantando
ausente...


"Sin aire no puedo flotar hacia otro coral..."

sábado, 11 de octubre de 2008

Absoluto


Duerme
en cuerpos obscuros,
fracturado.

Y libélulas
que en el azul pierden,
quien sabe,
un absoluto.

Y de las crisálidas y el firmamento
un nombre
que, extraño,
garúa.

Duerme.
Las libélulas y el nombre
se han amado.

martes, 7 de octubre de 2008

Sueños de opio


De cuarzo,
de espíritus lejanos,
palabras y en polvo convertidos,
maravillosos,
como cuerpo que abre su carne
a lo secreto
en noches antiguas,
primitivas,
de faros tanto tiempo apagados,
como navíos encallados
que ni el viento roza.

- Noches que no puedo descifrar,
los ojos desorbitados
y ese extraño exilio
en que se convierte
la propia cama
(de espíritus lejanos,
flaqueando...)

lunes, 29 de septiembre de 2008

Liturgia volcánica


la larga espera, volcánica,

de satelites amarillos

en sonidos antediluvianos

y estrellándose perfectos

en mares violáceos

para así quebrar

la palabra.


Y sobre crisálida

el reptil,

su liturgia desenfrenada,

como un carnaval,

en pinceladas cardiacas,

extreminando.