martes, 15 de septiembre de 2009

MadrugAda


El neón que nombra desnudo de peces sombríos
en el aire como el mar,
donde duerme la crisálida,
el número fatal.

Y las costillas rotas por el viejo amante:
una tormenta de negros parásitos que explotan,
gélidas larvas del amor de alcantarillas.

Y el silencio que descompone los sueños arbóreos en crustáceos,
en niebla hablando
y exánime derrama el ácido.

Solo calla
y asiente,
resignado.

martes, 18 de agosto de 2009

Performance: El alma es solo un garabato


(escombros. una mandrágora gigante. mariposas amarillas llenan el aire.)

El artefacto obscuro juega al equilibrista en la copa de la mandrágora.
Irrumpe textos como gas mostaza. Degrada.

Lulú sumerge su rostro en un frasco de channel n5.
construye en el suelo un pequeño manicomio con trozos de obsidiana,
de nubes de ruido que ígneas bajan.
Utiliza de pacientes a las hormigas que de entre las piedras recoge.

Adrian lee un libro parcialmente quemado, texto que el artefacto le proporciona:
letras al revés, números al revés,
nenúfares que el caos dibuja llenos de electricidad.

Lulú toma tramal y 50 mg de diazepan con mermelada.
Aparta las mariposas que se agalopan en sus ojos y saca un frasco de arsénico de su bolsillo.

Atrás se ve una explosión nuclear en blanco y negro.
El artefacto obscuro dice: "Todo ángel es una bomba".

Lulú hace malabares con el frasco de perfume y con el de arsénico.
No se diferencian uno de otro.
Se detiene y le ofrece a Adrian el frasco que tiene en la mano derecha.
Las mariposas se adhieren a su vestido azul.

De los escombros surge una máquina de neón que, afilada, se abre como una flor.

Adrian observa el frasco que Lulú le tiende y dice:
"Dios detona al otro lado de los espejos".
Transpira.

La máquina de neón llena de luces el pequeño manicomio.

El artefacto obscuro pierde el equilibrio y cae sobre los escombros.
Estos se tornan en papel. Las mariposas en papel. La mándrágora en papel.

El escenario se desploma cual glaciares.

jueves, 23 de julio de 2009

EsPejo


El niño de los dientes afilados, alcalinos,
como máquina de neón.

El niño que veía ígneos ángeles fornicar sobre los hielos polares,
sus zonas oscuras
albergando mandrágoras creciendo contra el azul.

El niño que leía libros quemados
y planeaba un atentado contra la realidad,
trabajando el ruido, diseñando nubes.

El niño que veía explosiones nucleares en blanco y negro,
y asi más larga la vida llevaba.

Él me ha enseñado
su colección de mariposas y su frasco de arsénico,
el universo allí dentro,
una figura en transición hacia el caos,
infinitos rascacielos que se desploman,
lúdicos.

miércoles, 15 de julio de 2009

CaSSandra


Mi hermana está en un manicomio. Nombra cualquiera de ellos. Está en todos.

Su nombre ahoga los perfumes en música unicelular, llena de fenobarbital:
channel n5, dior, jazmines en solsticio de verano, no importa.

Dice ver a Dios al otro lado de los espejos y en la obsidiana cuando corta su piel plena de alambre.

Profetiza que un artefacto obscuro será el próximo mesías y el próximo anticristo.
Que este dirá todo lo que haya que decir y escribirá todo lo que haya que escribir.
Será el Arte.

Toma tramadol y 50 mg de diazepan cada atardecer para ocultar a los ingenuos y a los perversos
su rostro de hada, su torso de unicornio, su alma de garabato.

Será por eso que la han encerrado.
Será por eso que la obligan a tomar aldol todas las mañanas,
a fabricar gasolina para las fuerzas armadas y a resolver crucigramas.

Escribe con crayones de otros colores cosas como las siguientes:
- El artefacto obscuro pone
gas sarín en el metro,
hombresbomba en mi pecho
y del sol un nudo en mi garganta.
Tambien recita un texto bacterial dispuesto a exterminar
como un equilibrista lleno de electricidad,
íntimos derrumbes como acrobacias en aguas caudalosas,
presto a llover nenúfares que detonan.
God`s machine still remains.-

Sé que no la veré en la luz al final del túnel.

(la frase "como un equilibrista lleno de electricidad" es de Cesar Gutierrez)

martes, 7 de julio de 2009

Performance: el acto es solo accidente


(la planicle. Un árbol metálico ante el cual hay un libro y una botella de mezcal)

Adrián ilumina el aire de escarlata
como si con muñecas de trapo jugara.
Utiliza pinceles de cera,
trazos del ánima mecánica;
envicia el cuerpo en tonos cardos,
pétalos que vigila el artefacto obscuro
desde el árbol metálico.

El mezcal luce esmeralda, refleja la madrugada,
el misterio de sus hilos como rios que se apagan.

El libro abierto late en cascadas,
sus trémulas letras en el vaivén de la luna
y turbias violetas que descienden en sus simas
forjadas de volatil cristal;
libro abierto a las orugas infinitas,
que el artefacto obscuro llena, posado en la copa del árbol,
con hilos de oro que el mundo respira, mientras entona:
"el acto es solo metáfora. el acto es solo accidente."

El aire acentúa en dorado y cae.

Adrián lleva ante el árbol un monolito, una sombra
que saca del bolsillo,
violencia de vapores y caramelo que en ébano torna.

El artefacto dispara fantasías de otros colores,
torres de marfil deconstruidas,
difusas,
como fuegos fatuos en mar de basalto.

El libro llena con sus páginas la escena.

El mezcal se derrama.

jueves, 25 de junio de 2009

Acciones multicolores


El personaje que vuelve luz
aguas de borrasca,
artificio y figura de otras noches,
forjador del ánima mecánica,
piedra narcótica que en el agua derrama
tornándola aurora.

Y su aire, de muñecas de trapo jugando la seda,
y su secreto, vasto,
enarbola una gema.

sábado, 21 de marzo de 2009

Performance: Ojos pálidos


[La habitación de adobe. Adornos, un florero y objetos que parecen de utilería]


En miedio de la habitación
baja un sucio ángel (de férreas alas)
con los ojos cerrados.
Abre los ojos. Son pálidos.

Lulú extiende sus manos.

Explota el florero, explota la tv en blanco y negro.
Se cae la pared frontal del cuarto adobe carmesí.

Lulú se queda paralizada y ve ante sí
un calcáreo oasis en que se revela
(como Un astro decreciente)
un trunco obelisco animado.

El ángel se saca los ojos
y estos se tornan en barquitos de papel partidos en 2.

Flores de concreto pardo
surgen como antiquísimas mariposas del obelisco.

Lulú avanza hasta el oasis.

Un pájaro derribado en premeditado naranja,
luciendo un pequeño vestido de novia,
hecho de cráteres por fosforescentes hipocampos,
se posa en una de sus manos.

Lulú lo aprieta y lo aplasta.
Abre la mano y el ave ya no está.

El ángel, ciego,
se estrella contra una de las paredes de la habitación que no se ha derrumbado
y explota rojinegro.

Lulú lanza un bostezo.