
Como los números que la belleza
extraña en el caos,
sacrificios de mi carne
que entrego en versos
(en pulso desbocado
el mundo arrebatado)
y brutal alquimista
me torno verbo:
las horas azules
que bajan seráficas
como hojas de otoño
sobre el corazón de mis insomnios...
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