
Y acostumbrado a esconderte bajo la cama
mientras estallaban los faroles de las calles
al pié de tu ventana
todas las madrugadas
y esparciendo la luz sus fragmentos
con cada explosión,
un diluvio que daba vida
a psicotrópicos ríos arrastrando
de niños castillos de naipes,
versos hirientes que se difuminan en el aire.
Y aun permanecen en tus ojos
esas explosiones de irrefrenables firmamentos
que bajaban en aquellas madrugadas,
dibujando paraísos e hipocampos
asustado bajo la cama.
1 comentario:
las almas de difuntos ahora van hacia el otro infinito
.)
las llamadas con tarjeta son mejor que el diván
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