
Gota tras gota,
el frío en sus cabellos,
las palabras tejidas por las miradas de su musa
enhebrando las estrellas
que dulces reposan en sus manos
formando el laberinto.
Y gota tras gota,
las imágenes cayendo,
deslizándose entre uno y otro sueño,
y en un abrir y cerrar de ojos,
su musa noctámbula y hastiada.
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