
Con la piel en el borde
como ríos desbocados,
escuchando las luces,
los puentes en llamas hacia brutales jardines,
amarillos vórtices sumergidos en el caos
que con el susurro de sus alas
abren ruiseñores,
coro de ángeles heridos al probar tu cuerpo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario