
y allá arriba,
en el cielo,
las estrellas son solo muertos.
Pero,
bajo la inmensidad frágiles campos,
ríos
como palacios escondidos
en el drámatico perfume de la espesura:
el universo
en un hipocampo
por cuyo lomo cruzan cual cometas
turbias gotas,
signos que llenan el vacío de perlas...
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