Mi corazón que se agita
bajo los mares de antaño,
siempre al amparo
de niñas violeta
y sediento en la niebla,
inmenso en la espesura;
mi corazón que late aún más fuerte
al dar la medianoche
e ir a acostarme
para dormir.
Y vuelvo a soñar,
¿y acaso eso basta?
y las rutas cambian
y reflejarme en lo desconocido,
¿y alguna vez eso basta?
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