Desnudas hadas
hablándole al cuerpo
en su iracundo perpetuar
y siempre devotas
desde elegantes, sobrios laberintos
sembrando insolente terciopelo
en los sonidos tras el mar.
Son desnudas hadas
que han dejado atrás
todo pensamiento, alas o sentimiento.
Solo estrellan su transparencia
y ponen fin a las aguas calmas
y a toda claridad.
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