Como olor a carne quemada,
te elevas de entre estrellas,
irreductible,
ajeno.
Y asi,
tus nervios destrozados,
maquinaria de perfecta anarquia,
cual olor a carne quemada
siempre
en el abrir y cerrar de tus pestañas
y enemigo voraz
como el brillante caos de los espejos
envuelto en coral.
Invencible,
avanzas...
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