lunes, 17 de marzo de 2008

Manifiesto: anti-humanos

La creación artística debe apuntar hacia la realización de lo perfecto, de la pura belleza. Siendo la única verdadera misión del ser la creación (siempre: artística) este debe prescindir y desechar las circunstancias personales, hechos y sentimientos propios y ajenos ya que estos pertenecen a una realidad imperfecta, contaminada. Por ejemplo, el amor, el odio, los sentimientos, no deben guiar al creador en su labor. Los sentimientos son objetos de inspiracion ya arcaicos, vergonzosos para la verdadera belleza. El creador debe superar los sentimientos que simplemente son una sublimación de los instintos, algo demasiado humano... el creador, la creación debe estar más allá de lo humano. Si el creador apunta a la pureza , a la belleza, a lo perfecto y por lo tanto a la eternidad (y todo creador verdadero deberìa hacerlo) debe dejar todo atrás. ¿Es acaso posible que en la eternidad exista el odio, el amor, la nostalgia, los resentimientos? No. La eternidad es perfección, belleza. Las creaciones que ponen los sentimientos, los hechos personales en primer plano son imperfectas, están "a medio camino". Si al fin y al cabo son utilizados los susodichos, solo deben ser eso: utilizados, deben ser solo medios, puentes momentáneos para la perfección. Utlizados y después desechados. La creación artística debe ser un fin en sí misma, no debe significar mas que belleza, nada más: un cìrculo, solo debe referirse a sí misma.
De alguna manera el creador y la creación deben ser no humanos, anti-humanos...solo ser belleza y eternidad: perfección.

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